Libros que hay que leer: "El cuarto mono"

Libros que hay que leer: “El cuarto mono”

Libros que hay que leer: "El cuarto mono"

Hoy os traigo la reseña de uno de los libros del verano: una novela negra o un thriller (ambas cosas es, en mi opinión) que me ha tenido enganchada durante los pocos días que me ha durado su lectura: “El cuarto mono”.

Éstas son mis impresiones

Ficha técnica

Editorial: Destino

Páginas: 560

ISBN: 978-84-233-5394-1

Precio: 20,90

Sinopsis

El detective de la policía de Chicago Sam Porter investiga el caso de un hombre atropellado, pues los indicios en la escena del crimen apuntan a que se trata de El Cuarto Mono, un asesino en serie que ha estado aterrorizando la ciudad. Su modus operandi consistía en enviar tres cajas blancas a los padres de las víctimas que secuestra y mata: una primera con una oreja, una segunda con los dos ojos, y otra con la lengua; y finalmente dejar abandonado el cuerpo sin vida en algún lugar.
El hombre atropellado llevaba una de esas cajas blancas. Se inicia así una frenética carrera contrarreloj para averiguar dónde se encuentra encerrada la próxima víctima.

Impresiones

Sam Porter, detective de la policía de Chicago, acaba de reincorporarse a su puesto tras una baja laboral. En realidad, ha adelantado unos días su reincorporación por algo que ha sucedido: un hombre ha sido atropellado resultando muerto. En principio, él no se ocuparía de un simple atropello pero el hombre llevaba en sus manos una cajita blanca y dentro de ella había una oreja humana. No es la primera vez que Sam debe abrir una de esas cajas: hay un asesino en serie actuando desde hace años en la ciudad y lo hace siempre de la misma forma: primero secuestra a una chica, luego envía a su familia una oreja, a los pocos días sus ojos, un par de días después su lengua; y no tarda en aparecer su cadáver. A este asesino se le conoce como el cuarto mono en referencia a la leyenda japonesa de los tres monos: el mono que no oye, el que no ve y el que no dice (que tan de moda han puesto los monitos/emojis del whastap que todos usamos sin saber realmente de dónde vienen…)

Como digo, un hombre ha sido atropellado llevando una de esas cajas mientras se dirigía a un buzón de correos a enviarla. La policía cree que es el asesino y que había secuestrado a una nueva víctima. Se inicia así una carrera contra reloj para averiguar quién es la víctima y dónde está y así poder rescatarla con vida.

La novela se desarrolla a través de dos tramas: una es la del presente, en la que Sam Porter y su compañero Nash deberán intentar averiguar quién es y dónde se encuentra la última víctima del cuarto mono antes de que muera por inanición. Obviamente, al mismo tiempo, deberán averiguar quién es el asesino porque sólo tienen el cadáver atropellado del mismo pero no llevaba ningún tipo de identificación encima. Todos sus esfuerzos irán en ambas direcciones pero, además, deberán hacerlo a toda prisa porque la chica secuestrada no podrá vivir sin bebida más allá de dos o como mucho tres días.

La otra trama es en realidad un diario que lleva una persona. En ella conoceremos a un chico muy jovencito y a su familia. Veremos qué les pasó. El diario, obviamente, está narrado en primera persona por su protagonista. Al principio no sabemos nada de él, ni siquiera su nombre. Sólo que es apenas un crío y que está viviendo una situación de lo más peculiar en su familia. Este diario ocupa casi la mitad de la novela y contiene escenas que en un determinado momento llegan a ser muy duras, no aptas para estómagos sensibles. Según avanza, te va poniendo los pelos de punta y llega a haber momentos muy tensos y llenos de horror. A pesar de ser muy dura, la parte del diario es muy buena, de lo mejorcito de la novela. 

Es una novela en la que no hay demasiados personajes. Tenemos a los dos investigadores, Sam y Nash. El más interesante de los dos es Sam por algo que le ha ocurrido recientemente y que fue la causa de su baja laboral. Junto a ellos hay algún otro policía: varios que ya formaban parte del equipo y otro, Watson, que se va incorporar en esta ocasión. Un policía joven y muy espabilado que va a dar una visión diferente a la investigación.

La parte del diario está narrada en primera persona por su protagonista. En el resto del libro tendremos como narrador a un tercero omnisciente con la prerrogativa de poder estar en todas las escenas posibles. En la mayor parte de los casos focalizará en el lugar en el que se desarrolla la investigación pero también se trasladará a otros escenarios y así, por ejemplo, nos presentará a la víctima y sus circunstancias (cosa que nos angustiará bastante)

“El cuarto mono” es una novela muy negra pero también es un thriller porque sus páginas vuelan entre las manos. Hay mucho diálogo, varios giros, alguna sorpresa tremenda y la lectura es muy sencilla. La historia transcurre en tan sólo tres días y al inicio de cada capítulo el autor nos indica en qué día estamos y qué hora es. Un recurso muy acertado por su parte que intensifica esa sensación de urgencia, de ir contra reloj. Por otro lado, ese tiempo (tres días) es, más o menos, el que se necesita para leer el libro. A pesar de ser largo, quinientas sesenta páginas, la historia está narrada de una manera tan ágil y sencilla que es difícil parar de leer y las páginas vuelan entre las manos.

He disfrutado muchísimo leyéndolo; era justo lo que necesitaba en estos momentos: una lectura adictiva, sumamente entretenida, bien escrita, bien llevada y bien resuelta. Siempre me han gustado -desde que leí y vi “El silencio de los corderos” las novelas sobre asesinos en serie (que tan bien dan en literatura y televisión); me gusta, además, “ver” qué lleva a una persona a matar a otras de forma tan elaborada y muchas veces ritual. En este caso, me ha gustado cómo plantea todo el autor: la alternancia entre investigación y diario que nos permite conocer la mente del asesino, me ha gustado mucho lo “humanos” que son los personajes y la historia que tienen detrás y me ha gustado mucho el final (que, además, deja abierta la posibilidad de una continuación que estoy segura que habrá)

Conclusión final

“El cuarto mono” es una lectura adictiva que no dudo en recomendaros


Aprovecho para hablaros de la leyenda japonesa de los tres monos sabios; monos tallados en la piedra de la entrada al templo Tosho-gu de Nikko. El primer mono -al que se conoce como Kikarazu- se tapa los oídos; el segundo Mizaru los ojos y el tercero (Iwazaru) la boca en clara alusión al proverbio “no escuches el mal, no veas el mal, no pronuncies el mal”. ¿Hay un cuarto mono? y ¿qué representaría éste?


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