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Alan Moore, el hombre que cambió el cómic

Cuando uno quiere dar el paso de sumergirse en el mundo del cómic es imposible no toparse con alguna recomendación de Alan Moore. Y es que hablamos de un hombre que no solo ha aportado grandes historias al género, sino que también ha aportado distintos recursos narrativos hasta entonces desconocidos en el mundo del cómic.

Alan Moore es sinónimo de cómic de calidad. Adulto, complejo, oscuro y, casi siempre, obra maestra. De hecho, no es casualidad que de nuestra selección de 16 novelas gráficas que todo el mundo debería leer nada menos que cuatro hayan sido creadas por este escritor británico y guionista de cómics.

Un rápido recorrido por su obra

Realizar un repaso a su obra literaria de arriba es complicado debido a la extensión de la misma. Pero sí cabe mencionar que sus primeros pasos ya le permitieron escribir guiones tanto para Marvel (entre ellos Miracleman o Captain Britania) como también para DC (La Cosa del Pantano) .

Su obra está cargada de obras que son reconocidas incluso para aquellos que no han tocado una hoja de cómic en su vida. Y es que entre sus más notorias creaciones se encuentran ni más ni menos que V de Vendetta, Watchmen, Constantine o La Liga de los Hombres Extraordinarios, por mencionar solo cuatro de sus obras que han sido adaptadas al cine.

Su carrera ha estado siempre a caballo entre las grandes empresas del sector como también por etapas de escritor independiente. La personalidad de Alan Moore es, por definirla de algún modo, peculiar, rozando la misantropía y proclamando la anarquía como su filosofía política. Todo esto es palpable en su obra, pues Moore destaca por su estilo de cómic oscuro y rudo.

Su trabajo es constantemente alabado, hasta tal punto que se le llega a considerar el mejor escritor de historietas de la historia. Ahí es nada. Del mismo modo, compañeros de su profesión han calificado su trabajo como poderoso y desafiante (Gaiman) por no hablar de que ha ganado numerosos premios Eisner (uno de los galardones más prestigiosos en el mundo del cómic).

Como curiosidad, el autor Neil Gaiman, conocido por los cómics de Sandman y amigo de Alan Moore, aportó su granito de arena a la serie de Watchmen. Y es que alguna que otra frase que aparece en estos cómics son referencias al Antiguo Testamento de la Biblia que el autor sugirió a Alan Moore después de que el segundo le pidiera que le recordara de dónde provenía una cita bíblica en concreto.

Su relación de amor odio con el cine

Como es habitual, la calidad de las novelas gráficas de Alan Moore no ha pasado ni mucho menos desapercibida para la industria de Hollywood. Realizar una adaptación de un bestseller del cómic es de lo más tentador para cualquier productora por varios motivos.

Por un lado, el más obvio, todos los fans de dicha novela gráfica estarán más que predispuestos en ir al cine y ver la adaptación de uno de sus cómics favoritos. Por otro, es mucho más sencillo disponer de un guión de calidad cuando puedes extraer los diálogos casi de manera íntegra de la obra original.

Los pasos por taquilla de las adaptaciones de cómics de Moore no han sido ni mucho menos malos. Y es que V de Vendetta y Watchmen consiguieron recaudar las nada desdeñables cifras de 132 y 185 millones respectivamente, superando con creces el presupuesto para producirlas. No obstante, tales cifras se alejan de Constantine, que consiguió recaudar 231 millones de dólares.

Sin embargo, semejantes cifras parecen no impresionar lo más mínimo a Alan Moore. De hecho, quedó tan poco satisfecho con las adaptaciones de La Liga de la Justicia, V de Vendetta o de Watchmen que exigió que quitaran su nombre de la lista de créditos para que no se asociara su persona con lo que él consideraba una porquería de adaptación. Es por eso que es cada vez más difícil ver la obra de este popular escritor adaptada al cine, pues parece que las pocas oportunidades que le ha dado a este medio han hecho que acabe cogiéndole cierta tirria a Hollywood.

Aunque este ánimo de no querer aparecer en productos con los que no está de acuerdo no se ciñe únicamente al mercado cinematográfico. Y es que cuando Marvel decidió volver a publicar Miracleman se encontró con el problema de que Moore no quería aparecer como su autor, por lo que en esta nueva reedición la autoría se le otorga a un tal The Original Writer (el Escritor original).

En este caso, se debió a que en su contrato con Marvel se estipulaba que si esta compañía realizaba cambios respecto al trabajo original el escritor Alan Moore (al igual que Neil Gaiman que también estaba involucrado en el proyecto) tendrían derecho a solicitar retirar su nombre.

Un hombre con una visión para el mundo del cómic como pocos y que sin duda ha sabido darle una vuelta de tuerca al género. Esperemos que quede mucha vida en Alan Moore y que pueda seguir llenando el mundo con sus extraordinarias creaciones.

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