Libros que hay que leer: "La mujer fuera del cuadro"

Libros que hay que leer: “La mujer fuera del cuadro”

Libros que hay que leer: "La mujer fuera del cuadro"
Ficha técnica

Editorial: Suma
Páginas: 528
ISBN: 9788491292128

Sinopsis

Barcelona, 1888. El joven León Carbó no responde a las expectativas de su padre de iniciarse en el negocio familiar. Prefiere la pintura, la noche, los burdeles y las tabernas.

Su relación con un grupo anarquista lo pone en peligro y sus padres lo envían a París, donde por fin podrá dedicarse al arte y mezclarse con la efervescente intelectualidad de la ciudad.

Sitges, 1905. Una niña a punto de cumplir diez años le pide a su madre un viaje a París como regalo. Para mostrarle los peligros de la ciudad, la madre le cuenta la historia de Madeleine Bouchard, una mujer que acabó asesinada en un cuartucho de Montmartre.

Madrid, 2015. A Efrén, un periodista conocido por sus potentes exclusivas, le dan vacaciones forzosas en el periódico en el que trabaja y se va a París a reencontrarse con su novia de la adolescencia, su mejor amiga, a la que no ve desde hace años.

Allí retoman la investigación acerca de la bohemia de finales del siglo XIX para terminar una novela que juntos comenzaron en la época del instituto.

La mujer fuera del cuadro es el pequeño mundo donde se entretejen estas tres historias pobladas por personajes anónimos que tratan con personalidades como Degas, Mary Cassatt, Lautrec o Verlaine y en la que conviven con hitos históricos y referencias literarias y culturales de una época brillante por sus luces y sus sombras.

Impresiones

En el año 1888, en la ciudad de Barcelona, nos encontramos a León Carbó, único hijo varón de la rica familia Carbó. Destinado por nacimiento a hacerse cargo de los negocios familiares, él tiene otros planes: le gusta pintar y quiere dedicarse al arte.

Aunque su rico padre se opone, un hecho luctuoso en el que se ve de alguna manera envuelto hace que le envíen a París para estudiar con los grandes maestros. En París hará dos grandes amigos y se encontrará con su musa: Madeleine.

Unos años más tarde, año 1905, nos encontramos en Sitges con una madre y su pequeña hija. Una niña de nueve años, muy despierta y avispada, que quiere que su madre le cuente la historia de Madeleine Bouchard, una mujer que fue asesinada en Montmartre y que su madre conoció. Poco a poco, su madre le irá contando una gran historia.

Finalmente, nos encontramos en la actualidad; concretamente, en el año 2015. En este caso en Madrid donde un periodista llamado Efrén ha de dejar su trabajo en el periódico donde trabaja. Decide aprovechar e irse a París.

Allí se reencuentra con su amiga de la infancia Samira y un proyecto que en aquel entonces tenían en común.

Como en su día le pasó a León Carbó, Efrén está fascinado –desde que vio el cuadro- con la modelo en él retratada. Samira y él habían pensado escribir un libro sobre ella, la mujer detrás de la pintura; ahora deciden retomar ese proyecto por lo que iniciarán una investigación

La novela se estructura en tres líneas argumentales: Paris 1888, Sitges 1905 y Madrid en la actualidad. Cada línea está protagonizada por diferentes personajes pero están íntimamente relacionadas.

La línea de 1888 y la actual tienen una relación más que evidente; la de 1905 no resulta tan clara al principio aunque tampoco es demasiado difícil imaginar cómo encaja en las otras dos líneas.

En los tres casos será un narrador omnisciente quien nos irá contando los entresijos de la historia. Lo hace de una forma dinámica, con bastante diálogo. Es un libro de fácil lectura que resulta ameno y entretenido.

Me gusta cuando un autor se fija en un cuadro, libro, edificio, personaje histórico, etc… y decide contar qué hay detrás. A veces lo hace de una forma histórica, otras deja volar su imaginación.

En el caso de Nieves García Bautista, lo hace mitad y mitad. La novela no es histórica. Sí existe un cuadro conocido como la Madeleine (te invito a buscarlo en google y decidme si la modelo te fascina tanto como a los protagonistas de la novela) pero no lo pintó León Carbó sino un tal Ramón Casas (el cuadro se puede ver en el museo de Montserrat).

La autora se ha inspirado en la vida de ese pintor para escribir la novela. No es una biografía, no es una novela histórica, aunque está tan bien ambientada y tan bien caracterizados los personajes que lo parezca.

Yo tuve que buscar información en google porque la verdad es que pensaba que sí existió Carbó. Por tanto, es una obra de ficción en la que la autora cuenta lo que el cuadro le transmitió.

Pero para hacerlo se documenta muy bien sobre la época y el lugar, sobre Montmartre, el París más bohemio, los pintores españoles emigrados a París, la relación entre ellos… Salpica la narración con algunos personajes y hechos que sí son reales y que la dotan de mayor verosimilitud. Lo que cuenta no ocurrió como lo cuenta pero sí podría haber ocurrido así.

Además de la historia principal –que para mí es la protagonizada por León Carbó y Madeleine, sobre todo ésta- hay unas cuantas subtramas que la dotan de mayor complejidad e interés (aunque en ocasiones llegan a enlentecer el ritmo narrativo).

La autor aprovecha en ella para hablar del anarquismo, la lucha de las mujeres por sus derechos, el impresionismo, etc, etc…

El ritmo es medio. La multitud de tramas y subtramas, como acabo de decir, hace que en algunos momentos pierda un poco de fuelle.

Pero la verdad es que lo recupera pronto y que, según vamos avanzando en la lectura, ésta se hace cada vez más amena y entretenida. Es una novela de claramente va a más y que termina dejando un buen sabor de boca.

Los personajes están bien caracterizados. La que más me ha gustado es Madeleine, una mujer a la que le toca vivir en una época en la que las mujeres no tenían libertad y que no se resignó a ello.

Aún así, no es tampoco la típica que se pone el mundo por montera, sino que su evolución va produciéndose poco a poco, a veces forzada por las circunstancias. Eso la hace muy real.

Su situación se ve reflejada en la que en la actualidad vive Samira (y eso me temo que sí es muy real y está a la orden del día). En algunas cosas hemos evolucionado mucho pero en otras muy poco.

Los personajes masculinos tampoco tienen desperdicio, destacando entre todos ellos León Carbó. Pero, además de personajes ficticios, también hay otros reales como Picasso, Degas o Touluse Lautrec que tendrán un pequeño papel muy secundario.

Conclusión final

Me ha gustado “La mujer fuera del cuadro”. Una novela que nos traslada al París bohemio de artistas y pintores y que nos enseña qué hay detrás de los ojos de la mujer del “au moulin de la Galette” (o “la Madeleine”)

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Arte Cultural